La movilidad realizada por el profesor José A. Barra en el instituto Contiweg de Viena se enmarca dentro de los objetivos fundamentales del programa Erasmus+, que promueve el intercambio de buenas prácticas educativas, el enriquecimiento profesional y personal del profesorado, y el fortalecimiento de una dimensión europea en la enseñanza.

Durante su estancia, el profesor ha podido observar de primera mano metodologías innovadoras, espacios educativos flexibles y recursos materiales que favorecen una educación más inclusiva y participativa. Esta experiencia no solo refuerza su práctica docente, sino que contribuye al crecimiento del proyecto educativo de nuestro centro.

Aquí puedes leer el resumen escrito por el profesor:

Mi semana en Contiweg, Viena. José A. Barra

El pasado mes de marzo pude visitar el instituto Contiweg en Viena. Es un instituto construido más o menos cuando el nuestro, cerca de 20 años, pero su diseño es espectacular. El edificio consta de dos bloques llenos de luz formando los lados de un rectángulo y en el centro un espacio diáfano que se utiliza para el recreo y actividades al aire libre cuando el tiempo lo permite.

Los pasillos son enormes y en ocasiones si utilizan para hacer alguna actividad. Así he podido ver como en algunas clases hacían varios grupos donde debatían diversos aspectos y un grupo se quedaba en clase y otro lo hacía en el pasillo en un ambiente agradable.

Por los rincones de pasillos tienen dispuestos algunas sillas y mesas pequeñas y frecuentemente se ve a alumnos, unas veces con profesor y otras sin el trabajando con ordenadores portátiles o simplemente descansando.

Tienen tres gimnasios perfectamente equipados, y en ocasiones las chicas de un curso se juntan en uno, y los chicos en otro haciendo ejercicios diferentes.

El horario no es el mismo todos los días de la semana. Siempre empiezan a la misma hora, pero hay días que salen pronto y otros que se quedan a comer y luego tienen clase por la tarde.

He presenciado y participado en clases de mi especialidad (música), pero también en clases de inglés, italiano, educación física y otras artísticas. Lo que más me ha llamado la atención es la amplitud de las clases que unido a la baja ratio de alumnos permite que en cualquier momento cambiar la disposición del aula, formando un círculo, colocando las sillas en forma de U, etcétera. Los medios materiales con los que cuentan son realmente envidiables, y el buen uso que los alumnos hacen de ellos incide en una práctica docente ciertamente satisfactoria, y un excelente ambiente de enseñanza-aprendizaje.

En este centro llevan un método por el cual están dos profesores por aula, incluso cuando el número de alumnos es menor de 15, lo que incide en un gran nivel educativo. En algunas clases que estuve, por deferencia hacia mí, después de las presentaciones las clases las continuaron en inglés en lugar del alemán que es su lengua, y con un gran nivel y fluidez por parte de los alumnos.

En las clases de música he participado activamente y les he enseñado algunas canciones nuestras, y también he participado interpretando las suyas.

Un día visité un centro en su mismo distrito el cual estaba enfocado a tratar con alumnos con dificultades de aprendizaje y otros en riesgo de exclusión. En este centro tenían un proyecto novedoso, por el cual en un taller los alumnos acudían un día a la semana a trabajar un aspecto concreto. Todas las instrucciones y la tarea a realizar estaba en una caja, y los alumnos desarrollaban una tarea que tenía aspectos teóricos y prácticos (como por ejemplo mirar por un microscopio y dibujar algo). Ese centro cuenta con 200 alumnos y 40 profesores. Los alumnos con mayores dificultades de aprendizaje por ejemplo se podían agrupar en una clase (seis alumnos y dos profesores).

 

Luego por las tardes, y como no podía ser de otra forma para un profesor de música, he podido disfrutar de los maravillosos escenarios musicales de la ciudad.